Granada, 10 razones para volver

agosto 10, 2018

Hace ya varios años recorrí las calles de “Graná” por primera vez. Visité la Alhambra y sus jardines, me deslumbré en un tablao flamenco y terminé ese viaje invernal en Sierra Nevada: el macizo montañoso más alto de Europa occidental después de los Alpes. El paraíso para todos los que practican deportes de nieve, ubicado a unos 27 km de la ciudad. Yo hice una clase de Snowboard de un par de horitas y dado mi poco talento, me dediqué a tomar el aperitivo sentada al sol en alguna de sus sugerentes terrazas. Un destino fantástico para cualquier persona con ganas de hacer una escapada de invierno.


Esta vez me tocó hacerle una visita en pleno verano, donde las altísimas temperaturas de Andalucía invitan a pasar las vacaciones en alguna de sus playas. Al sur de Granada encontramos la Costa Tropical y junto a ella la famosa Costa del Sol, con las turísticas playas de Málaga y Cádiz, entre las que se encuentra una de mis favoritas, no particularmente por sus playas, si no más bien por su ambiente joven y kitesurfero, Tarifa.




La gracia de España es que es perfecta para recorrerla en auto o tren. Las distancias no son muy largas y las autopistas y carreteras son fáciles y muy directas. Arrendar un auto no sólo para llegar al destino, sino también para recorrer los alrededores es algo que recomiendo bastante, de esta forma, si van a Andalucía, podrán conocer varios de sus pueblitos blancos, diferentes playas e incluso completar la ruta visitando ciudades como Córdoba o la espectacular Sevilla. Pero eso lo dejaré para otra publicación.

Llegar a Granada desde Madrid es muy sencillo. El viaje dura unas cuatro horas y si se animan pueden hacer la primera parada en Aranjuez, conocida por su Palacio Real y preciosos jardines.





Durante todo el camino verán cada pocos kilómetros estaciones de servicio con restaurantes, cafeterías, hoteles de carretera, bombas de bencina y más, por lo que podrán parar a tomar algo y estirar las piernas cuando quieran.

Al entrar a Granada empezarán a ver los contrastes entre los distintos barrios de la ciudad, esto gracias a la permanente inmigración acaecida hasta fines del siglo XX.



Yo recomiendo dormir en El Albaicín o Sacromonte. Nosotros dormimos en un precioso Airbnb en una callecita que da al Paseo de los Tristes. El lugar lo recomiendo a ojos cerrados, además de una maravillosa decoración y comodidad del departamento en sí mismo, el edificio tiene una terraza con vistas a la Alhambra en primer plano, ideal para subir con el “kit terraza” en la tarde-noche y disfrutar de una cerveza helada, una copa de vino y una tablita de jamón serrano mientras la ciudad se ilumina.





Para dos días en Granada, les dejo a continuación mis 10 imperdibles y algunos datos para no equivocarse en el camino:

1.  Alhambra y Generalife:

El motivo principal de la visita a Granada y el lugar a donde van todas las miradas, no puede ser otro que la Alhambra. No sólo porque está construida en las alturas y se ve desde distintos puntos de la ciudad, si no por su belleza arquitectónica y detalles del arte andalusí. Esta ciudadela era el alojamiento del monarca del Reino Nazarí, un estado musulmán que habitó la Península Ibérica durante la Edad Media.



La visita a la Alhambra consta de distintas partes, entre las que se encuentran los Palacios Nazaríes, el Palacio de Carlos V, la Alcazaba y los jardines del Generalife.




Dato importante: La entrada para los Palacios Nazaríes hay que comprarla con tiempo. Nosotros la compramos el 1 de abril para visitar en julio. No es necesario que sea con tanto tiempo, pero en temporada alta se acaban y es mejor no arriesgarse.

La visita es una maravilla, cada puerta, patio o habitación está lleno de detalles en los muros y jardines. Es necesario dedicarle varias horas para recorrerlo con calma e ir escuchando las explicaciones y la música árabe del audio guía en cada parada.

Si visitan la Alhambra en verano, vayan livianitos de ropa, hidratados y con factor solar. Muchas zonas son al aire libre y en Granada no es raro que las máximas estén entre los 35 y 40 grados.


Para los que van con niños como yo, ¡OJO! No es el destino ideal. No por eso tienen que dejar de ir, pero está claro que el calor no es el mejor amigo de los niños y menos de los más chiquititos. Nosotros fuimos la primera semana de julio y los míos tenían 3 años+7 meses y 1 mes+1 semana (muy enana). Lucas se entretuvo con el audio guía un rato y se portó bastante bien, siguiéndonos el ritmo del recorrido en todo momento. Afuera de los Palacios Nazaríes venden helados y bebidas, por lo que nos tomamos un break en una sombra para que él pudiera descansar. El verdadero problema es para los más chiquititos, ya que en la mayoría de los sectores no está permitido el ingreso de coches (cosa de la que no estábamos al tanto), para lo que los más preparados llevan mochilas porteadoras o fulares. En caso de no tener, te pueden arrendar uno en el lugar donde se dejan los coches. Nosotros no pudimos porque eran para niños más grandes, por lo que tuve que improvisar con un pañuelo algo para llevarla y protegerla del sol. Más allá de si es mochila, fular, pañuelo o brazos, el calor que hace, sumado a las escaleras que hay, hace que llevar a los niños sea algo pesado. En fin, para nosotros cada gota de transpiración valió la pena.



Otros datos:
La entrada a los Palacios Nazaríes es con horario.
Las micros que te llevan a la Alhambra funcionan a la perfección.
Al interior del recinto hay un par de tiendas para comprar bebidas, sándwiches, helados o souvenires.
Hay un tren que hace un recorrido por la ciudad con una de sus paradas en la Alhambra (hablaré de este tren más adelante).
Se pueden visitar los palacios de noche, que según dicen, las luces cambian la magia de la Alhambra, creando sombras y contrastes en un entorno más silencioso y menos concurrido que de día. La próxima vez que vaya, les cuento qué tal.



2. Tapas y más tapas
Me habían comentado que en Granada el concepto de “Tapa Gratis” era a lo grande, pero no me imaginaba esas dimensiones. En muchos lugares de España, al pedirte la bebida te ponen aceitunas, papas fritas o alguna tapa más elaborada gratis, pero aquí, al pedirnos la bebida nos trajeron verduras tempura y un plato de chirlas al ajillo. Cuando digo un “plato”, es un plato principal lleno. No es necesario ir a almorzar después de ir de tapas, todo rico, contundente y al precio de una bebida. Los lugares recomendados, que no son ni una picada escondida, sino más bien lugares famosos y conocidos, en los que a veces hay que hacer fila para entrar, son: Los Diamantes, Bar Los Pescadores y La Antigualla. ¡Imperdibles!





3. Calle de las teterías:
En Granada todas las calles son bonitas, pero Calderería Nueva es una calle que no se pueden perder. Pasear por esta calle conocida como la calle de las teterías, es teletransportarse a Marruecos y pasear entre locales de té, kebabs y lámparas de colores.


4. Mirador de San Nicolás:
Este lugar es imprescindible. Nosotros llegamos a este mirador unos 20 minutos antes de la puesta de sol, encontramos un buen rincón dentro del recinto de la mezquita y a modo de timelapse mental, vimos como el cielo de Granada se estrellaba y como las luces de la Alhambra iban dejando una postal en el paisaje. En invierno con la Sierra Nevada blanca de fondo es un espectáculo. Nosotros llegamos en el trencito (del que les hablaré al final del post) y bajamos caminando, pero pueden llegar en micro o taxi. Al salir, vimos un restaurant llamado El Huerto de Juan Ranas, al que no entramos, pero si volviéramos, comeríamos ahí sin pensarlo dos veces. No sé cómo será la comida, pero la vista seguro inspiró a Washington Irving para escribir Cuentos de la Alhambra.






5. Para pasear a pie:


El barrio del Albaicín está lleno de callecitas preciosas y tesoros escondidos. Lo ideal es recorrerlo desde la Plaza Nueva hacia el Paseo de los Tristes, bordeando el río Darro a los pies de la Alhambra. Durante la caminata encontrarán galerías de arte, cervecerías artesanales, terrazas para picar algo y puestos de jugos naturales.
Una buena recomendación es hacer una visita a la Casa del Chapiz, ubicada en la cuesta del mismo nombre, donde comienza el Camino del Sacromonte. Tras el número 22 se encuentra esta preciosa mansión morisca, que a pesar de parecer una casa privada, está abierta al público en ciertos horarios. Tiene muchos detalles de la cultura islámica, lindos jardines y preciosas vistas a la Alhambra.
Otro lugar precioso y de acceso gratuito es el Carmen de la Victoria, ideal para tomar un café con buenas vistas.




6. Hammam árabe:

Nosotros no tuvimos la posibilidad de entrar, porque con dos niños tan chicos, iba a ser poco el relax y disfrute de estos baños árabes. De todos modos, lo dejamos por aquí para quien quiera terminar el día como un verdadero Muhammad I en el precioso Hammam Al-Andalus.






   7. Monasterio de San Jerónimo:
Algo más retirado del resto de atractivos turísticos se encuentra este precioso conjunto arquitectónico que destaca por su preciosa basílica. El retablo y cielo son espectaculares.


8. Parque de las Ciencias:
No fuimos porque no nos dio el cuerpo, pero dentro de mi post no podía faltar algún lugar para visitar con niños. Un par de taxitas, el dueño de nuestro alojamiento y alguno que otro blog lo recomiendan, por lo que supongo valdrá la pena si viajas con niños. Si van, me cuentan.

            9. El famoso trencito del que he hablado un par de veces:
Como en toda ciudad turística, en Granada también encontraremos una especie de Hop On Hop Off. En este caso no es un gran bus rojo, si no un trencito pintoresco perfecto para moverse entre las angostas calles de la ciudad. Nosotros lo descubrimos durante nuestra última noche, cuando fatigados de tanto caminar con el coche y los niños, decidimos subirnos para que nos llevara al Mirador de San Nicolás. Resultó ser que al mirar el recorrido y sus paradas, considerando que son 8€ por adulto y los niños gratis, nos dimos cuenta que valía mucho la pena.  Tiene dos rutas diferentes y para en todos los puntos de interés. Puedes bajarte cuando quieras y subirte cuando quieras en otro tren. En verano es abierto y en invierno cerrado. Y si vas con niños, subirse a un tren ya es entretenido por si sólo y así los papás podemos descansar un poco de correr detrás de ellos.


10. ¿Cómo seguir?
Si eres de los que continúan a otro lado después de Granada, no se olviden de revisar las paradas entretenidas que hay entre un punto y otro. Probablemente con un pequeño desvío puedan ver otra gran maravilla. Nosotros íbamos rumbo a Málaga, en cuyo trayecto teníamos que decidir si irnos por Antequera, para ver los maravillosos campos de girasoles florecidos en ésta época, o por Nerja, para ver sus increíbles cuevas milenarias.
Ya me contarán qué habrían elegido ustedes y ya les contaré yo en otro post qué ruta tomamos nosotros.

Tip importante: Si van en auto es mejor olvidarse de él durante los días que estén en la ciudad. Las calles, sobretodo las de la zona turística, son muy angostas y resultan un verdadero laberinto. Nosotros lo dejamos en un Parking en la plaza del Violón y fuimos peatones durante las próximas 48 horas. Los buses y taxis funcionan de maravilla.

Buen viaje a Graná salaos, seguro salen tan enamorados como yo. Me cuentan.






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