Rajasthan: Parte I

diciembre 21, 2012

Esta región de la India es sin duda la más turística de todo el país. Esta 'tierra de reyes' está llena de fuertes majestuosos, palacios reales de la época de los maharajás y montones de templos hindús o musulmanes.

El paseo empezó a las 6:00 am. Nos dirigíamos a Amritsar. Una pequeña ciudad ubicada en la región del Punjab (al norte del Rajasthan) y límite con Pakistán. Después de unas 8 horas de viaje en el Tata blanco de nuestro chofer S.P (como le gusta que le digan), llegamos a la frontera con Pakistán donde cada día se realiza un show abierto al público para demostrar las "buenas relaciones" que existen entre ambos países. El show parece un interescolar. Cada lado de la frontera cuenta con graderías como de estadio, donde el público grita con todas sus fuerzas el himno y los gritos de su respectivo país. La barra de India estaba al borde de la explosión, tenía un animador con micrófono, niñas bailando tipo cheerleaders y vendedores de banderitas y souvenirs por todos lados. La de Pakistán en cambio, estaba casi vacía. Los soldados avanzan pegando patadas, tocando trompetas y poniendo cara de furia contra el enemigo, pero todo termina con un apretón de manos  y el intercambio de banderas. Es un espectáculo muy curioso y muy divertido.

En Amritsar está el famoso Golden Temple. Un templo dorado rodeado de agua, donde miles de peregrinos llegan cada día a cantar y adorar a sus dioses. Hay que sacarse los zapatos y lavarse los pies antes de entrar. En la noche está iluminado y todo se refleja en el agua. Este recinto abre sus puertas a gente de todas las religiones, nacionalidades y credos. Quien quiera puede quedarse a dormir y recibirá un plato de comida, todo totalmente gratis. No sé si dormir valga la pena, pero la visita nocturna de todas maneras.

El siguiente destino es Bikaner. El camino es muy bonito y muy verde, pero eternamente largo. Estuvimos todo el día en el auto. Al día siguiente fuimos a Karni Mata, el templo de las ratas. La leyenda cuenta que tras la negativa por parte de los dioses de resucitar al hijo de un rey, este dijo que toda su familia reencarnaría en ratones. El lugar esta lleno de ellos, por todos lados. Toman leche y agua. Si alguno se cruza entre tus pies (sin zapatos), es buena suerte y ver a un ratón blanco también. Por suerte, nosotros no tuvimos suerte...

Para comer en este pueblo recomiendo el restaurant del hotel Sagar, con buena comida local y occidental.

Al día siguiente nos dirigimos al desierto a hacer el camel safari. Este paseo no está incluído dentro del precio del Rajasthan (que incluye chofer, bencina, hoteles con desayuno y agua caliente por unos 300 USD por persona durante dos semanas). Llegamos a Khuri, un pueblito totalmente perdido en el desierto. Nos ofrecieron un té y partimos hacia las dunas cada uno en su camello. Ver la puesta de sol con una cerveza en las dunas de la India no tiene precio. De vuelta en el pueblo, nos sentaron a todos los turistas al rededor de una fogata en mesitas bajas y cojines. Mientras comíamos nos hicieron un baile con fuego y tambores. Para dormir hay tres opciones, dormir en el desierto (ellos proporcionan todo), dormir en unas rucas de paja muuuuy rústicas en el pueblito o ir a Jaisalmer que está a una hora. Nosotros nos quedamos en las rucas y mientras los demás partían al desierto, nos quedamos conversando y riéndonos con todos los choferes. Este paseo es 100% recomendable.

Jaisalmer, la ciudad dorada, tiene un fuerte gigante con calles llenas de comercio y templos siks e hinduístas. Es una ciudad con una arquitectura increíble y con tradiciones que no dejaron de asombrarnos. Nuestro guía, Manu, nos mostró las costumbres, las fachadas de las casas cedidas por el rey a sus sirvientes, nos explicó las diferencias entre las castas y las creencias sobre el karma o el matrimonio. Los guías con unas 300 rupias de propina quedan felices.

La mayoría son hindús y vegetarianos o veganos. En todo el país los productos envasados vienen marcados con un punto verde o rojo, veg o non-veg, para diferenciarlos (hasta la coca cola).

Para comer, Jaisal-Italy de todas maneras. Un restaurant ubicado en el techo de la 1st gate del fuerte, con increíbles vistas y precios muy razonables.
El Lassi shop ubicado en el mismo muro, pero por fuera del fuerte, ofrece yogurt de todos los sabores y marihuana para el que le interese.

Aquí venden productos de plata hechos a mano por gitanos (una de las castas intocables).

Al día siguiente partimos hacia Jodhpur con Spencer al volante. Se aventuró a manejar por el lado derecho y esquivar vacas y camellos de carga en el camino.

Jodhpur es la ciudad azul. Desde el fuerte, que es sin duda el más espectacular que hemos visto, se puede ver toda la ciudad compuesta por casas y techos celestes y azules. Este color es bueno para soportar las altas temperaturas que hace aquí en el verano (55 grados celcius) y sirve también de repelente para los mosquitos.
Para terminar el día, dimos un paseo por la torre del reloj donde se pueden comprar té de todos los sabores y especias.
Para comer, el Omelette man en el omelette shop es una buena alternativa. Por un dolar se puede comer el huevo hecho de distintas maneras y con distintos ingredientes. Recomiendo el Masala cheese omelette. Este local que consiste en un viejito y millones de cajas de huevos está en pie desde 1970. Gasta al rededor de 1500 huevos diarios y no suelta la espátula en ni un momento.
Es increíble como hacer sólo UNA cosa en la vida, pero hacerla bien, le puede cambiar el destino a las personas.

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